Todavía recuerdo las clases de plástica cuando era un niño.
Mi profesora, con un temperamento particular, intentaba (con poco éxito) que yo dibujara bien.
Yo prefería jugar con el barro, manchar toda la mesa y dejar que la arcilla se secara para tener que echar más agua... y ensuciarlo todo un poco más si cabe.
Un tiempo después, creo que ya resignada a no conseguir que mis líneas fueran rectas, empezó a hablar de cuadros famosos, movimientos artísticos y pintores de renombre.
No me preguntes por qué, pero sólo recuerdo una de esas clases: El Puntillismo.
Nos puso como ejemplo el típico cuadro "Un domingo en la Grande Jatte" de Georges Seurat. Francés tenía que ser. Nos pidió que haciendo puntitos con rotuladores intentáramos reproducir el cuadro.
¿En qué se basa el puntillismo? Todo el cuadro es un conjunto de puntos y si lo miras de cerca sólo ves eso: manchas. Si lo miras a distancia entiendes las formas y si te alejas aun más... hasta te gusta.
Una semana después y 5779 kilómetros más al Este puedo comparar la ciudad que he dejado con ese cuadro. Un conjunto de manchas (muy sucias) que van dando paso a un skyline mítico, un sueño, una idealización... y que si lo miras desde tu salón en cualquiera de la infinidad de series y películas de los cada vez más canales de televisión que la TDT nos regala... te encanta.
Cuando un taxi salpica a alguien, es bonito, la nieve es romántica, el vapor le confiere una atmósfera única... vale, estoy de acuerdo. De pequeño no sabía pintar, sigo sin saber y no soy un crítico de arte, así que lo admito: Nueva York es como ese cuadro de Seurat.
Fe de erratas: En mi última semana en la Gran Manzana he descubierto que incluso si miro a alguna de esas manchas me gustan. Tener a cuatro amigos desmontando tu casa por amor al arte, sentir que la próxima vez que veas a alguien pueda ser en la Ciudad Eterna y saber que pase lo que pase todo va a ir bien no tiene precio. Son esos momentos los que guardaré para siempre conmigo, brindando con un buen vino blanco en lo alto de un rooftop.
Tierno y bonito.Quizá aprendiste a ver, no solo a mirar
ResponderEliminarTierno y bonito.Quizá aprendiste a ver, no solo a mirar
ResponderEliminar